El ámbito laboral ha sufrido una brusca transformación estos últimos años. Una de las innovaciones más significativas ha sido la irrupción y multiplicación del trabajo a distancia, que ha pasado de ser residual a convertirse, hoy día, en una modalidad extendida prácticamente por todo el planeta. Y en un futuro, no muy lejano, se espera que sea la modalidad laboral predominante.
El teletrabajo aporta numerosos beneficios. Entre otros ofrece al empleado mayores posibilidades de conciliación y flexibilidad en la organización de su tiempo, facilita su autonomía, reduce el estrés y el absentismo laboral, es un aliciente para retener y atraer el talento, además de ahorrar el valioso tiempo que se perdía en desplazamientos, lo cual también disminuye los costes y la contaminación ambiental.
Sin embargo, el teletrabajo todavía conlleva diferentes aspectos negativos y problemáticos. Por ejemplo, elimina cierto ambiente laboral, dado que no tienes el compañero al lado para comentar o bromear, puede generar una desvinculación emocional del trabajador con la compañía, fomenta el aislamiento al percibe a los compañeros como una presencia abstracta y estrictamente funcional, dificulta el trabajo en equipo, reduce el aprendizaje, aumenta la posibilidad de ciberataques, etc.
Esto plantea múltiples interrogantes en torno al futuro de las organizaciones. ¿Cómo funcionarán los entornos colaborativos? ¿Será nociva la falta de contacto con los compañeros, que muchas veces contribuye a resolver problemas? ¿Se reducirá la creatividad e innovación que surge al trabajar en equipo?
Inma Salas
Apasionada por la formación. Trabajando en el ámbito educativo desde 2009. Convencida de que siempre es buen momento para aprender. También disfruto con la fotografía.

